
Autor: Karlos Arguiñano
La presencia de reflejos violáceos o verdosos en el pollo y el oscurecimiento del extremo de las alas, son síntomas claros de que el animal no se encuentra en buenas condiciones para ser consumido.
Limpia las alitas de pollo, retira bien las esquinas y las grasitas y pártelas en dos trozos. Salpimiéntalas y dóralas en una sartén con un chorrito de aceite. Reserva.
Mezcla en un cuenco la salsa de tomate, la salsa picante, la salsa de soja, el azúcar, la mostaza y un buen chorro de vinagre. Mezcla, añade las alitas de pollo y remueve bien para que se empapen bien con la salsa.
Coloca las alitas en una bandeja apta para el horno y hornea a 200 º C durante 12-15 minutos. Retira del horno y reserva.
Limpia la escarola, colócala en un cuenco y alíñala con aceite, vinagre, sal y un diente de ajo picadito. Mezcla bien. Sirve 6 porciones de alitas por ración y acompaña con la escarola. Salsea con la salsa de las alitas y adorna con una ramita de perejil.
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