
Autor: Ramón Roteta
La chuleta es una parte de la carne (bien sea de porcino, ovino, cordero) cercana a las costillas del animal. El nombre puede tener su etimología en el valenciano diminutivo xulleta que significa "costilla".
Pela las patatas, trocéalas y cuécelas en agua con un poco de sal. Retira el agua y haz un puré. Pon a calentar el puré en un cazo y aligéralo con un poco de leche (50 ml). Rocía con una pizca de pimienta.
Para hacer la bechamel, pocha en aceite la cebolla cortada en daditos pequeños con los dientes de ajo también picaditos. Cocina hasta que se ablanden -sin que cojan color-. Agrega la zanahoria y la berenjena troceada en dados. Remueve con una varilla. Cuando estén todas las verduras fritas, añade la harina, fríela un poco, e incorpora la leche templada (250 ml), una pizca de sal y ralladura de nuez moscada. (si queda poco espeso, añade una cucharada de harina de maíz diluido en leche fría). Mezcla para que se espese en el calor.
Sazona las chuletitas de cordero con hueso, retirando previamente la carne de la esquina del hueso. Fríelas por ambos lados en una sartén con un chorrito de aceite, sin hacerlas demasiado y deja enfriar. Unta con bechamel las chuletitas de cordero. Deja enfriar encima de una placa untada con aceite.
Limpia las hojas de lechuga y las espinacas, córtalas en juliana fina y prepara un aliño con limón, aceite de oliva, sal y perejil picado.
Pasa las chuletitas con bechamel, por harina, huevo y pan rallado. Fríelas en aceite caliente, escurre y preséntalas encima del puré de patata con la lechuga y las espinacas.
Sencillas y exquisitas recetas para familias pequeñas, parejas, solteros,...
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