
Autor: Hogarutil
La pachira es una planta de interior que resalta por su tronco trenzado, tronco que la hace escultural.
Nombre común: Pachira acuática
Nombre científico: Pachyra aquatica
Origen: América tropical
Familia: Bombacáceas (Bombacaceae)
Ubicación: Interior
Luz: Muy luminoso
Riego: Regular, sin encharcamientos
Abono: Abono para plantas verdes en el agua de riego una vez al mes en época de crecimiento
La pachira es una planta originaria de la América tropical que recientemente ha sido introducida en el mercado de las plantas de interior por lo fácil que resulta cultivarla y por su elegante follaje verde, aunque lo que realmente aporta elegancia a la pachira es el habitual trenzado del tronco con el que se suele vender.
Los troncos trenzados de la pachira son consecuencia del cultivo aimultáneo de tres plantitas que, según van creciendo sus tallos, se van trenzando y éstas crecen jerárquicamente engrosando la base del taloo y quedando la parte superior más fina. Este trenzado, que se realiza en ejemplares de todos los tamaños, es una práctica que uno mismo puede seguir realizando según va creciendo la planta. Gracias a él la pachira adquiere un aspecto indudablemente escultórico que complementa de forma espectacular el abultado follaje de la planta.
Es una planta muy fácil de cultivar. Le destinaremos un lugar junto a una ventana, ya que requiere bastante luz para su correcto desarrollo. Si no tiene suficiente luz observarás que sus nuevos tallos son finos y muy alargados, buscando la luz. Cuanta más luz, mejor crece.
Los riegos han de ser regulares, evitando los encharcamientos pero no dejando que la tierra llegue a secarse del todo. También es importante dejar que el agua excedente del riego drene bien y retirarla para evitar posibles podredumbres de tallos por exceso de riego.
Cuando la pachira está a gusto enseguida empieza a crear nuevas hojas y tallos. Si estos nuevos tallos llegan a ser muy largos observaremos que la planta no podrá mantenerlos erguidos y tenderá a desfigurarse. Cuando esto ocurre es aconsejable podar los nuevos tallos a un tercio de su tamaño. Tras la poda, la planta quedará un tanto despoblada de hojas, pero pronto creará nuevos tallos que aportarán la frondosidad y densidad deseadas. El mejor momento para hacer esta operación es a principios de primavera, antes del comienzo del periodo de crecimiento de la planta.
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