
Están causados por una alteración en la actividad eléctrica del cerebro y pueden ser mayores o menores.
Se puede tener un ataque menor anterior a otro mayor. Este tipo de ataque se puede reconocer porque se produce como una especie de "desconexión" y tics o movimientos confusos como chuparse los labios. Si esto ocurre, tranquiliza a la persona y consulta al médico.
Un ataque mayor puede evolucionar en varias etapas: inconsciencia repentina a veces con llanto, rigidez y arqueo de la espalda, la respiración puede detenerse, la persona puede empezar a sacudirse, puede salir espuma e incluso sangre de su boca; y también se puede producir un descontrol de los esfínteres. Después, puede que se duerma profundamente.
CÓMO ACTUAR
1. Si la persona que sufre el ataque epiléptico hace el ademán de caerse, ayúdale a tumbarse. Evita que pueda lastimarse apartando los objetos más cercanos con los que pueda hacerse daño como sillas.
2. Coloca objetos acolchados debajo o alrededor de su cabeza para evitar que se haga daño. Cuando el ataque cese puede estar inconsciente. Retira los objetos acolchados, abre sus vías respiratorias y comprueba que respire.
3. Si respira, colócale en la posición de recuperación. Permanece con él hasta que se recupere. El epiléptico puede sentirse trastornado y comportarse de forma anómala o dormirse profundamente. Contacta con el médico.
¡IMPORTANTE!

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